Nuevo Proyecto para Jóvenes Usa el Arte Para Explorar la Historia y Formar la Identidad

Peter and the Wall

Por: Amy Hinman

Entender a sí mismo y entender la naturaleza de nuestras identidades puede ser difícil; hay muchos aspectos que influyen nuestras personalidades y que forman piezas de la identidad humana. Entendiendo estas piezas es duro, y es aún más duro cuando tienes 17 años.

Javier Jauregui, promotor de Jóvenes para El Centro Hispano, entiende la dificultad de esta pregunta, y está intentado ayudar a los jóvenes de SOL a encontrar respuestas a través del Arte.

Después de vivir en San Diego, California—donde el arte de la calle está en todos lados—Javier se sorprendió al encontrar tan pocas paredes pintadas alrededor del Grandville Corridor, la sección Latina en Grand Rapids. Por medio de un subsidio donado por el Michigan Humanities Council, Javier y su equipo de artistas Latinos locales guiaran a 30 jóvenes en el programa SOL mientras trabajan juntos para aprender y explorar la historia de la área Grandville Corridor. Juntos crearan un mural en la comunidad que refleja la gran historia de los estudiantes en esta area. Este proyecto se llama Nuestra Historia, Nuestra Voz.

En el 2010, Grand Rapids era 15.9% Latino, con el sociólogo Manuel Pastor prediciendo que la populación aumentara a por lo menos a 25% antes del 2040. Sin embargo, estos datos son bajos, tomando en cuenta que 35,5000 agricultores migrantes y temporales pasan por el Oeste de Michigan cada año. A pesar de su presencia significante en el área, la juventud Latina no tiene la oportunidad de aprender su historia o tradición cultural en la escuela.

Nuestra Historia, Nuestra Voz proveerá esa oportunidad para los estudiantes. Los jóvenes empezaran aprendiendo la historia del área Grandville Corridor y aprenderán más sobre sus tradiciones personales. Durante la primavera, los jóvenes expresaran lo que aprendieron, transformándolo en un mural que podrá ser disfrutado por la comunidad por muchos años.

“Seria súper tener un mural en la área Grandville,” dice un participante en el proyecto, Peter Rodriguez. Peter, un joven en el programa SOL de 17 años, dice que conversar con Javier lo puso emocionado por la oportunidad de aprender más de su historia. “Es importante saber, y construir orgullo en nosotros mismos, y hacernos más orgullosos de dónde venimos.”

“Los niños no saben mucho de su historia y tradición. Creo que la identidad es una necesidad y deseo humano, especialmente como un joven,” dice Javier, mirando fuera de la ventana a la calle bajo el Centro. Nosotros estamos en el salón Cesar Chavez, y en unas cuantas horas, estudiantes Latinos empezaran a entrar, pidiendo ayuda con sus tareas, pidiendo contacto con un administrador de casos, o también solo para sentarse a conversar antes que empiece su turno de trabajo en Red Robin. Vienen porque aquí hay gente que los entiende. Hay gente a quien les importa.

Javier es optimista respecto el impacto que el Proyecto tendrá en la comunidad. Arte creada por la juventud que vive aquí mismo tiene más probabilidad de ser conservada, más que algo instalado por un extraño de otra comunidad. La idea es que después de aprender y explorar su historia por medio del arte, la juventud saldrá con más ideas sobre su identidad y su confianza.

“Que te hace Latino? El color de tu piel? Sabiendo el idioma? Tu lugar de nacimiento? Eres menos Latino si no te gusta la comida picante? Muchos jóvenes luchan con estas preguntas,” dice Javier. “Yo no estoy aquí para darles respuestas. Yo quiero que los niños descubran las respuestas por sí mismos.”

La meta del Programa SOL es preparar a los jóvenes y sus familias para el éxito en la vida por medio de preparación universitaria, desarrollo del liderazgo, y actividades para ingresar al trabajo. Nuestra Historia, Nuestra Voz se logra en parte por un subsidio donado por el Michigan Humanities Council, un asociado del National Endowment for the Humanities.